A continuación publicamos un pasaje de la charla de importancia histórica
del presidente Bob Avakian "Revolución: Por qué es necesaria, por qué
es posible, qué es", que pronto pondrá a la venta en video y DVD la
compañía productora Three Q Productions . La charla del año pasado,
con una sesión de preguntas y respuestas, es toda una expedición revolucionaria
que abarca muchos temas y, como dicen los anuncios del video: "Examina
la naturaleza de la sociedad y plantea que la humanidad ha llegado a
un momento histórico en que es posible crear una sociedad radicalmente
distinta. Nos lleva a captar la profundidad de los horrores que vemos
a nuestro alrededor: la opresión de pueblos enteros y vastas regiones
del mundo; las fuerzas motrices de las brutales guerras de dominación;
y por qué vemos miseria, hambre y explotación al lado de opulencia sin
precedentes. Pone al descubierto la `pesadilla norteamericana' y brinda
una gran visión de un nuevo mundo; analiza todo paso por paso, haciéndonos
ver que es posible crear un mundo radicalmente diferente".
Este pasaje nos da una detallada visión de una sociedad revolucionaria
de a de veras en que las masas sean los amos de toda la sociedad. Afirma
que bajo la dictadura del proletariado el partido de vanguardia del
proletariado es el instrumento que permite a las masas superar las heridas
y cicatrices de la vieja sociedad hasta que por fin no se necesiten
partidos ni estados, y se haya dado a luz un nuevo mundo.
Uno de los rasgos centrales de la sociedad socialista y una de las metas
principales del avance al comunismo a través de la etapa socialista es
la participación de las masas en todas las esferas y desatar su creatividad
de mil y una maneras. No queremos que la gente se limite a un solo trabajo;
queremos que domine muchos campos: que ayude a planificar la economía
para que responda a las necesidades del pueblo y apoye la lucha revolucionaria
mundial; que participe en el desarrollo de servicios de salud, investigaciones
médicas, programas de deportes para jóvenes y otros sectores, creación
y producción de música, cine, televisión y programas de la Internet; que
escriba poesía y participe en las decisiones sobre la organización y administración
de la sociedad; que debata cuestiones científicas, como por ejemplo si
es posible rebasar la velocidad de la luz, y que evalúe diversos descubrimientos
científicos. Queremos estimular y desatar la individualidad y la creatividad
en el marco general de actividades y metas colectivas.
No solo un puñado de genios puede captar y dominar esos campos. Las masas
tienen la capacidad de participar plenamente en todas estas esferas y
a eso precisamente apunta la revolución comunista.
Alcanzar esta meta (de que las masas y no un puñado se desempeñen en
todas las esferas) requerirá una lucha consciente, decidida y consecuente
para superar las desigualdades heredadas de la sociedad capitalista y
las relaciones de opresión y desigualdad que han prevalecido por miles
de años en el mundo entero. No es posible superar todo eso sin un sistema
de poder político en que las masas tengan el derecho y la autoridad de
hacerlo, y de impedir que los explotadores derrocados y otros socaven
y destruyan este proceso. Ese sistema de poder político, repito, es la
dictadura del proletariado, y es imprescindible que la vanguardia del
proletariado dirija una lucha compleja y a menudo muy intensa para lograr
esos cambios en la sociedad y el mundo.
Al reflexionar sobre esto, me vino a la mente un ejemplo que puede parecer
un poco raro, pero en realidad viene muy al caso: el ejemplo de Lance
Armstrong, un gran ciclista, uno de los mejores del mundo. Creo que ganó
la Vuelta de Francia, la carrera más importante de ciclismo en el mundo,
por cinco años consecutivos. Pero antes tuvo que dejar el ciclismo por
un tiempo porque le dio cáncer, y cuando eso pasó, no dijo: no importa
que tenga cáncer; tan pronto como me operen o me den medicinas, vuelvo
a la bicicleta y puedo ganar nuevamente la Vuelta de Francia. ¡Para nada!
Sabía que necesitaba pasar por un período de recuperación y rehabilitación,
necesitaba medicinas y ayuda para poder escalar nuevamente las alturas
del ciclismo.
En este momento la sociedad padece un terrible cáncer, el capitalismo,
la última de muchas enfermedades que han plagado a la humanidad a lo largo
de la historia. Para vencerlo, la sociedad necesita una cirugía radical
y rehabilitación, es decir, necesita conquistar el poder y transformar
el mundo. Lance Armstrong necesitaba médicos y fisioterapia para escalar
nuevamente las alturas. El proletariado y las masas necesitan la dictadura
del proletariado y el partido de vanguardia para vencer completamente
el cáncer del capitalismo y poder volar finalmente por los cielos... (aplausos).
Los necesitan para vencer a las fuerzas de la vieja sociedad y superar
las cicatrices y heridas que ha dejado.
Pero todo esto encierra una gran ironía. Algunos dicen que están de acuerdo
con que necesitamos otro tipo de sociedad sin un puñado que domine y explote
a los demás. Dicen que están de acuerdo con eso, pero rechazan la dictadura
del proletariado y dicen que la dirección de una vanguardia lleva a la
tiranía. Plantean una democracia pura en que desde un principio todo mundo
participe igualmente en la toma de decisiones sin líderes o autoridades
de ningún tipo. Pero si fuera así, si se intentara cambiar la sociedad
de acuerdo a su modelo, lo mejor que podría resultar (si es que pudiéramos
llamarlo así) es que gente como ellos se volvería el nuevo grupo que domine
y explote a las masas, que domine nuevamente a la gran mayoría, o sea,
las grandes masas que siempre han sido excluidas de las decisiones políticas,
de los asuntos de la sociedad y el gobierno, seguirían excluidas. Ahí
vemos la gran ironía de esos planteamientos.
Para comprender por qué es así, veamos una manifestación más inmediata
de esa ironía. Algunos, especialmente los que conocen el lenguaje político
y los conceptos que acabo de mencionar, no tendrán ningún problema para
entender a qué me refiero cuando hablo de esa gran ironía. Aun si no están
de acuerdo, entienden lo que estoy diciendo. Pero los que han sido excluidos
de los asuntos y la dirección de la sociedad, los que no tienen mucha
preparación académica ni están acostumbrados a trabajar con ideas porque
no han estudiado para captar tales conceptos... ellos no sabrán a qué
me estoy refiriendo con lo que acabo de decir... y para ellos no tendrá
sentido... ¿Qué chingados está diciendo?
Hablemos de eso entonces. Comencemos con la palabra ironía... ¿qué significa?
Una forma de ironía es usar una palabra de tal manera que quiera decir
lo contrario de lo normal o decir algo que no cuadra con la situación.
Otra forma es cuando uno hace algo y el resultado es todo lo contrario
de lo que se proponía. Veamos unos ejemplos. Un chamaco está jugando básquetbol
en la cancha o una chamaca está cantando en el teatro Apollo de Harlem
en Nueva York, y decimos: "¡Híjole, qué cabrón!", queriendo decir que
lo hace muy bien.
O alguien sale con una idea que parece buena, pero no resulta así. Por
ejemplo, un sábado un grupo de amigos se reúne y uno dice: "¿Por qué no
vamos a la playa?", y sin más, se meten al auto y, ¡a la playa! A medio
camino se acaba la gasolina. Se van caminando a la gasolinera y una hora
más tarde ya tienen gasolina y llegan a la playa agotados. Se echan a
descansar y de repente el cielo se oscurece con unos nubarrones negros.
¡Chin! No consultaron el pronóstico del tiempo... que decía que iba a
llover. Empieza la tormenta y salen corriendo para el auto. De regreso
se poncha una llanta y tienen que cambiarla, y cuando finalmente llegan
a casa están empapados. El día ha sido una catástrofe total y alguien
dice: "¡Qué buena idea fue ir a la playa hoy!" (risas), obviamente queriendo
decir que fue una pésima idea. Bueno, esos son ejemplos de ironía.
Otro ejemplo. Fulano tiene que viajar, pero llega tarde y pierde el avión
o el camión. Luego, cae el avión o el camión choca y mueren todos los
pasajeros. Ahí hay una ironía porque si hubiera llegado a tiempo, habría
muerto. Entonces da gracias a dios por salvarle la vida. Eso también es
irónico (risas) porque está dando las gracias a dios por causar una tragedia.
O sea, si dios tiene el mérito de salvarle la vida, también habría que
decir que causó el accidente que mató a toda esa gente, y eso no es ningún
mérito ni debemos darle las gracias por eso. Pero la ironía más grande
es que está dándole las gracias a dios... ¡y dios no existe! (risas)
Volviendo al tema. Para los que plantean establecer de golpe una sociedad
en que ningún grupo domine a otros y hacerlo sin líderes, la gran ironía
es que ese programa y orientación llevará precisamente a lo contrario
de lo que proponen. Llevará precisamente a que un grupo domine y explote
a los demás, y otra ironía es que ellos mismos, o gente igualita a ellos,
integrarán ese grupo, porque tienen la preparación necesaria para organizar
y administrar la sociedad, mientras otros han sido excluidos de esos conocimientos.
Consideren lo que hay que hacer, los problemas que hay que afrontar y
resolver en el curso de forjar un movimiento para hacer la revolución,
y después dirigir la sociedad y transformarla completamente en aras de
los intereses fundamentales de las masas y la revolución mundial, o sea,
todas las cuestiones que he venido abordando en esta charla.
Para hacer todo eso se necesitan conocimientos concretos, pero más que
eso, se necesita un método científico de analizar los problemas y contradicciones
y de buscar soluciones, y solo puede ser el punto de vista y el método
comunista del materialismo dialéctico de que he venido hablando. Las masas
pueden entrarle a todo eso y lo harán, y aprenderán a dominar todas las
esferas y campos de la sociedad y del mundo. Pero para hacerlo, dado que
estamos partiendo del legado y las tradiciones de desigualdad de siglos
de explotación capitalista y milenios de opresión, y dada la fuerza y
el tremendo peso de las cadenas de esa milenaria opresión, todo eso
solo puede superarse con la dictadura del proletariado y la dirección
del partido de vanguardia del proletariado. Solo esto hará posible
que las masas aborden más y más conscientemente y con confianza todas
las esferas de la sociedad, que las dominen y avancen hacia una situación
en que todo mundo pueda participar en todo esto en igualdad de condiciones.
Sin esto, si de repente les dijéramos a los que han sido excluidos y
marginados: "Anden, pueden participar plenamente en todo, pueden enseñar
física, ejercer la medicina, dirigir una fábrica, planificar la economía,
escribir sobre filosofía, administrar el gobierno. Ahora no hay nada que
los detenga"... si les dijéramos eso, ¿cómo responderían? Dirían: ¿De
qué chingados nos hablan? (risas) No sabemos hacer eso. Y tendrían razón.
Se enojarían y se desmoralizarían y se les caerían los ánimos porque no
sabrían hacer esas cosas y no podrían participar a la par con los que
han tenido la ventaja y el privilegio de adquirir esos conocimientos y
hacer esas cosas en la vieja sociedad. Por sí solos, no podrían hacerlo,
pero con la dirección de su vanguardia se capacitarán y aprenderán a hacerlo,
a participar más y más plenamente en todas esas cosas. Aprenderán a dirigir
a otros y a especialistas y expertos en esos campos, a motivarlos y a
desencadenar (y no apagar) su iniciativa y creatividad, y ayudarlos a
aplicar sus conocimientos en un sentido general para el beneficio de la
sociedad y la humanidad.
La historia la hacen las masas, y no un puñado de gente, por sincera
o heroica que sea, y sobre todo cuando se trata del tipo de revolución
que necesitamos para cambiar completamente la sociedad y el mundo y acabar
con la explotación y opresión. Esta revolución requiere la participación
cada vez más consciente y dinámica de las masas. Pero, repito, para que
esto de verdad se logre, las masas necesitan dirección: la dirección de
su vanguardia comunista.
Como recalqué en la entrevista que Carl Dix me hizo hace poco, se puede
hablar "en nombre de las masas" y todo el rollo, y maldecir el liderazgo
en su nombre o por otros principios, pero en realidad, si no reconocemos
que el liderazgo es necesario precisamente debido a las contradicciones
de la sociedad que buscamos tumbar y transformar, no vamos a movilizar
a las masas y no habrá una revolución que lleve a la emancipación de las
amplias masas.
Aun si fuera posible hacer la revolución sin una vanguardia comunista
(que en realidad no lo es), dadas las grandes desigualdades que se heredan
de la vieja sociedad, los oprimidos se encontrarían nuevamente en el fondo
de la sociedad, dominados y mangoneados por gente de más privilegio y
todas las ventajas que eso conlleva. O por rabia y frustración, asestarían
golpes como pudieran, buscando vengarse de cualquiera que tuviera algo
que se les ha negado, incluso de gente con la cual deben unirse. En todo
caso, se volvería a una sociedad de explotación y opresión.
Estos problemas y contradicciones solo pueden superarse correctamente
con la dirección de una vanguardia que se basa en el punto de vista y
la metodología comunista. Solo esa vanguardia permite crear una situación
en que el proletariado y sus aliados, que son la gran mayoría, en realidad
dirijan y revolucionen la sociedad, y superen las desigualdades que quedan
de la vieja sociedad de tal manera que más grandes masas asuman consciente
y voluntariamente este proceso revolucionario que lleva, finalmente, a
la emancipación de toda la humanidad de las relaciones de opresión y explotación.
Conforme la revolución avanza y va superando esas desigualdades con la
dirección de la vanguardia comunista, avanzaremos hacia un mundo en que
finalmente no se necesite una vanguardia ni exista la situación de que
unos trabajan con el cerebro mientras otros se rompen el lomo y se agotan,
y otros más sufren o incluso mueren de hambre porque no encuentran trabajo.
Ya no existirá una situación en que un puñado dirija y la abrumadora mayoría
solo pueda seguir, en que una élite tome decisiones y los demás las lleven
a cabo. En ese momento, cuando todo eso haya desaparecido, no se necesitará
el partido de vanguardia ni el estado ni ningún tipo de dictadura que
asegure que se estén superando todas esas desigualdades al mayor grado
posible en cada etapa y que el suelo que las nutre por fin se elimine
completamente. Esa es precisamente la meta de nuestra revolución y de
la vanguardia que la dirige.
Para repetirlo una vez más, el avance de esta revolución hacia el comunismo
requiere que asumamos los retos, y lidiemos con los problemas y contradicciones
del socialismo, como la transición al comunismo, como he venido señalando
a lo largo de esta charla. También debemos tener presente los logros de
nuestra clase y nuestras revoluciones, y partir de la base de las cosas
nuevas que hemos creado, cosas que no existían antes en la historia del
mundo. Es un proceso de aprender de los errores y deficiencias así como
de los grandes logros. Hay mucho que hacer, mucho que aprender a través
del proceso y mucho que hacer mientras estamos aprendiendo, todo un mundo
que conquistar y transformar a través del proceso dinámico de hacer la
revolución a la vez que vamos aprendiendo más profundamente cómo hacerla
de la manera más cabal.
Sí, hay un peligro y ese peligro persistirá hasta que hayamos alcanzado
el comunismo en el mundo entero: el peligro de que el partido de vanguardia
se transforme en su contrario, que deje de ser una fuerza avanzada de
las masas que las dirige en la lucha por emanciparse y se vuelva un nuevo
grupo de explotadores que las domine y arrastre de regreso al infierno
del capitalismo. ¿Cómo prevenir ese peligro? La solución no es prescindir
del partido de vanguardia porque eso sería eliminar lo que las masas necesitan
más que nada para acabar con el capitalismo y toda explotación y opresión;
sería robarles la oportunidad de ser libres. No, la solución es continuar
transformando las relaciones económicas y sociales, instituciones políticas,
estructuras e ideas de la sociedad: seguir extirpando de raíz la explotación
y la opresión, y cortarlas de tajo en el mundo entero, y no algo menos.
Esta tiene que ser la estrella que guía a todos los que queremos la liberación
total. Esto, y no algo menos, debe ser la meta de más y más grandes masas
y de su vanguardia comunista.
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